Al cine con las gafas moradas: ¿es tan importante como dicen eso de reproducirse?

Paz Santo Tomás


La maternidad: parece el nombre de un hospital, pero según lo que estudiábamos en el colegio es el fin último de la vida. Los seres vivos, nacen, crecen, se reproducen y mueren. Sin embargo, tener hijos es otras muchas cosas: amor, cuidados, educación, instintos, protección, responsabilidades, conflicto intergeneracional, relevo generacional...¡uf! Demasiadas cosas.


La primera peli no va a ser una antigualla, como otras veces. Yo quería La vida íntima de Julia Norris, de 1946, pero no la he conseguido ni en plataformas, ni en tiendas; por lo visto está descatalogada. Un clásico con Olivia de Havilland que mostraba lo mal que lo pasaba una madre soltera en aquellos años. Así que hoy vamos a ver distintas formas de maternidad, en vez de fijarnos en si hemos evolucionado o no.


Empiezo por Juno, de 2007: la cosa va de embarazos adolescentes pero en tono de comedia, nada de dramas. El director, Jason Reitman, es un hombre, pero el guión lo ha escrito una mujer: Diablo Cody. Supongo que será un nombre artístico, no veo muy claro eso de que unos padres pongan Diablo a su hija. Bien, pues Diablo Cody convirtió el diario de una stripper, ella misma, en el guión de la película. El caso es que se llevó el Oscar al mejor guión original y Conchas y Osos y Globos de oro y Baftas y muchas fiestas y felicitaciones. Juno es el nombre de la adolescente protagonista: tiene 16 años y anda buscando su lugar en el mundo. A veces durante la película oímos su voz para informar al espectador sobre algún detalle importante y para que comprendamos que su visión de la vida es muy pragmática. En su búsqueda de experiencias propone al pasmao de Bleek, su amigo más íntimo del instituto, echar un polvo. Así, por satisfacer una pequeña curiosidad, se queda embarazada en la primera y única vez. Ya ves, cada vez que lo haces sale un hijo: por eso si solo tienes un hermano quiere decir que tus padres solo lo han hecho dos veces.

Primero se intenta ahorcar con una chuche, esas de regaliz rojo tan ricas que ha comprado en el mismo drugstore en el que compra la prueba de embarazo. Luego va a una clínica súpercutre para un aborto rápido y finalmente decide seguir adelante para darlo en adopción. En ningún momento se plantea la opción de criarlo.

Juno no quiere tener un hijo, eso queda muy claro a lo largo de toda la película. En treinta y pico semanas podremos decir que esto nunca ha pasado, dice, ya que ella ve la situación como un problema al que hay que buscar solución. Primero se intenta ahorcar con una chuche, esas de regaliz rojo tan ricas que ha comprado en el mismo drugstore en el que compra la prueba de embarazo. Luego va a una clínica súpercutre para un aborto rápido (estos americanos siempre con lo fast) y finalmente decide seguir adelante para darlo en adopción. En ningún momento se plantea la opción de criarlo.


Cuando se lo dice a sus padres, estos le salen con te creíamos más inteligente o siempre pensé que eras de las que sabían cuando parar. Todo pensando que la iniciativa no ha salido de ella, las chicas no hacemos esas cosas. Cuando les dice que lo va a dar en adopción, la madrastra le avisa que ha escogido la opción más difícil, pero en ningún caso la echan de casa o le hablan de la honra perdida como en las pelis antiguas que me gusta recomendar. Es verdad que la película puede parecer un anuncio provida o de los vientres de alquiler, pero no vamos a fijarnos en eso porque daría para otro tema. Ahora estamos con lo de La Maternidad y podemos observar una cosa: hay mucha diferencia entre la gran importancia que le dan algunos, como le sucede a la madre adoptiva, que dice haber nacido para ser madre, o también a la madrastra de Juno, a la que se le saltan las lágrimas con la ecografía; y por otro lado la poca importancia o ninguna que le da la misma Juno o su amigo, padre de la criatura, que le dice haz lo que creas que debes hacer. ¡Muy bien, chaval! Respetando. Y respirando cuando Juno le dice que ha quedado con sus padres en que no le dirán nada a la suyos.


El ambiente del instituto es muy a lo Grease o Chicas malas y otras tantas de adolescentes. ¿Te has fijado que Juno MacGuff está embarazada? Como nuestras madres, comentan los chicos de su clase. Nadie cree que Bleek, con esa cara de pringao, pueda haber sido el culpable del bombo de Juno, que se pasea por todo el instituto sin ningún tipo de complejo. Realmente el guión es muy bueno, me estoy acordando ahora de un montón de cosas que me gustaron. Puede haber gente a la que le resulte ñoña por su toque de comedia romántica, que sin duda lo tiene, pero al menos la puedes ver sin cabrearte y con algunas risas.


Val, la protagonista, es mi heroína y solo verla ya te inspira una gran ternura. Su hija Jessica vive en otra ciudad, apenas la ha visto pero la mantiene económicamente y la quiere a pesar de no vivir juntas. A su otro “hijo”, el presencial, le ha criado y cuidado desde niño y le quiere y le conoce como si lo hubiera parido.

La segunda es una película brasileña de 2015, dirigida por Anna Muylaerz, también brasileña. Me enteré de su existencia por el articulo de María Castejón para Pikara, y como ella dice, es muy recomendable. Pone en evidencia la sociedad tan clasista, machista e injusta en la que vivimos. Os tengo que decir que aunque he llorado un poquito, verla te alegra el día. Se llama Una segunda madre. Nos plantea la idea de que se puede ser madre presencial o madre de llevar diez años sin poder ver a tu hija; pero en los dos casos la maternidad es amor, un tipo de amor que no pide, solo da. Val, la protagonista, es mi heroína y solo verla ya te inspira una gran ternura. Su hija Jessica vive en otra ciudad, apenas la ha visto pero la mantiene económicamente y la quiere a pesar de no vivir juntas. A su otro “hijo”, el presencial, le ha criado y cuidado desde niño y le quiere y le conoce como si lo hubiera parido: Favinho, que es el hijo de su jefa, la que le paga los dineros con los que mantiene a Jessica. Val lleva años trabajando de interna en casa de Favinho.


Es una situación un poco injusta para todos; en mi opinión a los dos les da mucho amor pero de maneras muy distintas. Les da lo que ve que les hace falta a cada uno y no pide ni siquiera que se lo agradezcan. Por eso cuando llama su hija después de diez años sin verse para decirle que va a ir a Sao Paulo a examinarse de selectividad, Val le ofrece su casa, que no es otra que la de su jefa. Cuando ve a su hija en el aeropuerto le pega un montón de besos de los buenos, de los que ahora no se pueden dar si no eres conviviente, y le dice todo el rato lo guapísima que está sin dejar de abrazarla. Pero Jessica, aunque se deja achuchar, le echa la bronca por la vida que lleva, le parece fatal tener que vivir en la casa de los jefes. Desde el primer momento no acepta las normas de la casa. Eso de tener que dormir sobre un colchón tirado en el suelo del pequeño cuarto de su madre habiendo una habitación de invitados sin usar no entra en su cabeza, así que cuando el señor se la ofrece acepta sin pensárselo dos veces. Su madre se escandaliza: te lo dicen por educación pero esperan que digas que no, le recrimina a su hija.


A pesar de lo triste que es ver lo injusto que puede llegar a ser este mundo, la película me ha resultado muy agradable, todo gracias a Val, esta doble madre con su enorme corazón que aprende de su hija que no tiene que dejarse tratar como si fuera una persona de segunda clase y que puede permitirse pensar en sus propios deseos.


El niño nombre lo que conoce sin poner el artículo, porque no conoce nada más: no dice el armario, dice armario; no dice la mesa, no dice la tele, porque no conoce más armarios, ni más mesas, ni más teles.

Y por último La Habitación, película irlandesa también de 2015. Mucho más conocida que la brasileña porque le dieron un Oscar a la actriz protagonista, Brie Larson, y metió cabeza en los circulos hollywoodienses. Está basada en la novela Room de Emma Donoghue, también autora del guión. Yo la vi en el cine en su día y me encantó. A los 17 años Joy, nuestra madre protagonista, es secuestrada por un hombre que la mete en un cobertizo. De vez en cuando la viola y fruto de esa relación se queda embarazada. La película empieza el día que ese hijo va a cumplir cinco años, sin haber salido jamás de “Habitación”. Es importante el detalle de que el niño nombre lo que conoce sin poner el artículo, porque no conoce nada más: no dice el armario, dice armario; no dice la mesa, no dice la tele, porque no conoce más armarios, ni más mesas, ni más teles. En inglés se llama simplemente Room, a lo mejor las personas que pusieron el título en español no se dieron cuenta de la importancia del artículo.


En este caso, el amor de Joy por su hijo Jack es su tabla de salvación: la salva de la desesperación, le da sentido a su vida en habitación, además de otras muchas cosas menos emocionales que no quiero desvelar. En cuanto a Jack, es difícil entender lo que puede significar conocer el mundo a través de la tele y habiéndote dicho tu madre que lo que ves ahí no es real. Desde su visión de niño de cinco años va explicando la vida; parece un niño feliz al le gusta jugar y su mamá es la que mejor canta y lee cuentos, menos cuando tiene un día malo. Es un niño obediente porque confía en su madre, tiene sus rabietas cuando no consigue lo que quiere pero Joy le consuela y no le regaña por desear, solo le explica por qué no puede ser.


A veces el secuestrador me recuerda a esos maridos maltratadores: se enfada porque a Joy se le quema una tostada, la recuerda que él es el que trae la comida, la recrimina su falta de gratitud, la dice lo terrible que es el mundo exterior, la denigra constantemente, no solo porque la viola cuando quiere sino también diciéndola que no piensa, que es una inútil... cosas que dejarían a cualquiera con la autoestima por los suelos y aislado aún con una puerta que sí se pudiera abrir. Pero Joy ha sido capaz de criar a su hijo, o lo que es más difícil todavía, educarle y protegerle del mal bicho que les tiene encerrados. Y aunque tenga miedo y le de bajona es una mamá, y así se lo dice Jack cuando ella está disculpándose con él por no ser una buena madre.


-No soy una buena mamá.

-Pero eres Mamá.


No puedo seguir sin hacer spoilers muy gordos que os estropearían la película. Tenéis que verla. Y si os parece muy dramática luego os ponéis un par de capítulos de Unbreakable Kimmy Schmidt, que no tiene que ver con La Maternidad pero sí con secuestros y da mucha risa. Es de Netflix.