Al cine con las gafas moradas: no es no, tampoco es tan difícil de entender

Paz Santo Tomás


¿Qué les pasa a los hombres? ¿Cómo es posible que disfruten echando un polvo a una mujer que no participa, o está llorando, o que grita ¡por favor no! o que está inconsciente? Ninguna de las películas elegidas para este tema tiene un final feliz, pero tampoco me han parecido especialmente tristes. Es curioso que pase esto y me da la sensación de que no se le da la importancia que se merece.


La primera y más antigua se llama La Ciociara, gentilicio de la región de Ciociara, en la zona central de Italia. En castellano se llamó Dos mujeres y es una película de 1960 dirigida por Vittorio de Sicca, famoso director italiano de la corriente neorrealista. La protagoniza una Sophia Loren joven, muy guapa y con un personaje que borda: le valió el Oscar a mejor actriz.


La película transcurre durante la ocupación alemana y con los italianos a la espera de que lleguen los americanos a librarles del fascismo. Los protagonistas son campesinos y no entienden de política; entienden de hambre, de bombardeos, de soldados que te pueden disparar por cualquier tontería y que tan pronto ayudan a unos espías ingleses como a un desertor ruso, o se ponen cantar y reír junto a los uniformados alemanes. En fin, el cacao de nacionalidades e ideologías que se muestra en la película viene a mostrarnos la esencia de lo que significa ser un humano. El problema es que parece ser que dentro de esa naturaleza está la imperiosa necesidad sexual de los machos que no se pueden aguantar y necesitan de las mujeres para poder aliviarse. ¿Puede esto justificar que tengan acceso carnal en contra de la voluntad de otro ser humano (que es como define el diccionario la palabra violación)?


Cesira (Sophia Loren) viene huyendo de Roma. Lo único que quiere es que su hija Rosina de doce años esté a salvo de los bombardeos y cree que en su pueblo de la Ciociara, del que salió gracias a su matrimonio con un hombre rico ya muerto, estarán mas tranquilas. Allí es muy bien acogida porque Cesira es trabajadora, lista y sobre todo muy guapa. Se la ve acostumbrada a que le miren las tetas antes que la cara, a que le hagan insinuaciones y en el mejor de los casos se enamoren de ella, como le ocurre a un jovencísimo Jean Paul Belmondo que hace el papel de estudiante, el único del pueblo que ha ido a la universidad.

Parece que ahora os voy a contar que en ese ambientillo algún bruto del pueblo la viola, pues no. La violan unos soldados con turbante que pasaban por ahí, a ella y a la hija. Las ven por la carretera; se sonríen entre ellos y las saludan amigablemente. Ellas ni se mosquean ni nada, les ven pasar en sus camiones militares y la madre pregunta y esos quién son y le dice la hija pues los aliados. Es curioso el detalle de que lleven turbante, porque como ya se sabe todos los que no son hombres blancos son mucho más peligrosos. ¿No?


Rosina ya es “mujer” porque la han violado, de ahí el título en español: toda la película la tratan de niña, se ríen de su pudor, de su buen corazón, de su inocencia, pero ahora ya sabe lo que un hombre puede hacer y eso la convierte en una mujer.

La violación ocurre casi al final de la película pero aún queda el remate: al día siguiente, o como mucho a los dos días, la hija decide que ya es mayor y se larga de fiesta con el primero que pasa sin decirle nada a su madre, que se lleva un susto de muerte. Cuando de madrugada vuelve con unas medias que le ha regalado el supuesto pretendiente, la madre llena de rabia se las rompe y le echa una bronca de aquí te espero. Rosina ya es “mujer” porque la han violado, de ahí el título en español: toda la película la tratan de niña, se ríen de su pudor, de su buen corazón, de su inocencia, pero ahora ya sabe lo que un hombre puede hacer y eso la convierte en una mujer. Las dos mujeres terminan llorando abrazadas y aparece la palabra FINE.


La segunda pelicula es de 1991, está dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Susan Sarandon y Geena Davis. Las dos estuvieron nominadas al Oscar a mejor actriz pero ninguna se lo llevó; eso sí, Callie Khouri, también mujer aunque no muy conocida, se llevó el de mejor guión original. Estoy hablando, por supuesto, de Thelma y Louise. Por lo visto en USA no recaudó demasiado, resultó mas taquillera en Europa, y es que los hombres que aparecen no salen muy bien parados. No ya solo por lo de machirulos, sino que son bastante cazurros, como los votantes de Trump, esos que dicen le han llevado a la presidencia.


Lo que iba a ser dos amigas pasando el finde en una cabaña con encanto se convierte en la típica road movie, del coche al motel y del motel al coche. ¿De verdad hay tantos moteles cutres en las carreteras de Estados Unidos? El caso es que el ama de casa con insoportable marido y la camarera de cafetería de hamburguesas y tortitas se van juntas de viaje en un descapotable azul, tan felices ellas, sin saber lo que las espera. La violación sucede en el parking de un sitio en el que paran a cenar. Thelma (la casada con el gilipollas) se siente libre por primera vez en años y quiere divertirse: bebe, baila, se marea, sale a tomar el fresco para que se le pase y ¡zasca! No por favor, no por favor, no me siento bien. Intenta defenderse y le da el típico bofetón porque ve que no la está haciendo ni caso, pero le devuelven dos. Cuando ya lo único que pide es que por favor no la haga daño, nuestro caliente macho nota el cañón de una pistola en su nuca. Es Louise, que ha estado buscando a su amiga por todas partes y por fin la ha encontrado. A nuestro super héroe se le baja lo que tanto se le había subido y aunque un poco incrédulo con la situación decide que es mejor soltar su trofeo y deja libre a Thelma. Parece que las chicas se van a ir sin más pero el tío se pone a insultarlas y a decir todo tipo de guarradas de esas que tanto nos gusta escuchar; esto termina con la paciencia de una Louise que hace lo que tantas ganas tenía de hacer y tan fácil le han puesto: le pega un tiro.


Esto dio pie a un debate entre amigas, amigos y público en general. Que si no era para tanto, que Thelma no debería haber bebido, que no debería haber bailado, que no debería haber aceptado que la invitara, que se debería haber dado cuenta de la clase de tío con el que se estaba liando, culpas, culpas... Además las mujeres no somos violentas, no tenemos la impronta del cazador ni del guerrero como les pasa a los hombres que son esclavos de sus ancestrales instintos. Pero sigamos con la peli. Se han cargado a un tío y no les va a salir gratis. Se supone que el policía que investiga se da cuenta enseguida de por qué han salido así las cosas. Sabe que Louise años atrás fue violada en Texas y aunque denunció, nadie la creyó. La misma camarera del bar le cuenta que el muerto era un cabrón que no respetaba ni a su mujer ni a ninguna. Pero claro, no van a dejar que puedas cargarte a un tío solo porque ha intentado violarte. La cosa se complica muchísimo por diversas circunstancias, casi todas por culpa de otros tíos, entre ellos un joven Brad Pitt guapísimo que las roba el dinero pero que a estas alturas parece un santo, después de lo que hemos visto.


Nos habla de esa mujer que todas llevamos dentro a la que por mucho que se la prohíba, se la tache de insegura, peligrosa o loca, su naturaleza instintiva y el conocimiento de su alma hace que ya nunca vuelva a sentir la necesidad de agarrarse cuando debería soltarse, o de tomar demasiado o demasiado poco o nada en absoluto.

Hay un momento en el que Thelma dice: algo ha cambiado dentro de mí...no podría volver, no lo aguantaría. Ha despertado a la “mujer salvaje”, termino acuñado por Clarissa Pinkola Estés en su libro Mujeres que corren con los lobos. Nos habla de esa mujer que todas llevamos dentro, más o menos apaciguada, a la que por mucho que se la prohíba, se la tache de insegura, peligrosa o loca, su naturaleza instintiva, su clarividencia, el conocimiento de su alma hace que pueda percibir el sonido de sus propios ritmos internos y ya nunca vuelva a sentir la necesidad de agarrarse cuando debería soltarse, o de tomar demasiado o demasiado poco o nada en absoluto, o de quedarse muda cuando está ardiendo.


Y vamos a por la tercera, Tres anuncios en las afueras, que me ha gustado muchísimo. Se estrenó en 2017. Estuvo nominada a mejor película, mejor guión, mejor banda sonora y mejor montaje y Frances McDormand se llevó el Oscar a mejor actriz protagonista, maravillosa actriz que ya se había llevado otro Oscar en 1996 por Fargo. De su director y guionista Martín McDonagh se dice que le gusta golpear los sentimientos primarios del públicopara mantener la atención y que no invita mucho a la reflexión pero no estoy nada de acuerdo: me ha parecido un guión lleno de frases con segundas y hasta terceras interpretaciones, con tanta “miga” que parece un tratado filosófico. De hecho la he visto dos veces seguidas, porque no me he querido perder nada, bueno, y por amortizar los 3,99€ que he tenido que pagar a YouTube para verla.


Estamos otra vez en un pueblo de la América profunda, otra vez los votantes de Trump, pero esta vez salen mejor parados. Algún hombre se salva; el jefe de policía (Woody Harrelson) que es un tipo que sabe mucho de cómo son las personas porque piensa, y según su teoría, piensa porque tiene calma y esa calma se la da el amor. Se lo dice en una emotiva a carta de despedida que le escribe a uno de sus muchachos, a los que llama así aunque algunos son mayores que él. También el chaval que lleva la agencia en la que Mildred Hayes, nuestra maravillosa Frances McDormand, alquila las vallas publicitarias, es majo, listo y poco machirulo. Y por supuesto Peter Dinklage, que resulta tan simpático como en Juego de Tronos; un tipo que evita los problemas y corteja a Mildred, que pasa bastante del tema porque está muy concentrada en su movida y no la hables de otra cosa.


Luego sale también gente muy burra, pero todos son hombres. Las mujeres son casi todas bastante majas, bueno, variadas, un poco de todo: alguna Barbie, alguna vieja racista, alguna porrera... vaya panda. Y luego esta Mildred que tiene mucha rabia en el cuerpo porque han matado y violado a su hija que no había hecho absolutamente nada. No voy a contaros más porque el argumento no es tan importante, es más importante lo que dicen, lo que hacen, la cara que ponen. Os diré solo la frase que ha puesto en cada una de las tres vallas:


RAPED WHILE DYING (Violada mientras moría)

AND STILL NO ARRESTS ? (¿Y todavía no hay arrestos?)

HOW COME, CHEF WILLOUGHBY ? (¿Cómo es posible, jefe Willoughby?)