Cariño: “Creo que está más que demostrado que no tenemos pene y que no nos hace falta para tocar”

Berta Gómez Santo Tomás / Teresa Avendaño

María, Paola y Alicia ya han conseguido algo bonito: convertir la bajona en Cariño. Pero de este trío hay mucho más que decir. Son de Madrid y las dos primeras -como buenas millenials- se conocieron tras un match en Tinder. En unos meses y con solo cuatro canciones en el aire (la última, Bisexual, se estrenó en la revista Vogue) han tocado en varios festivales y fichado por Elphant Records. Cariño no le tiene pavor a la línea que separa el pop y la música urbana: cantan sobre amor sin cursiladas, tienen un primo neoliberal y hacen versiones de C. Tangana para gente sin pasta.



Contadnos un poco, ¿qué hacéis en vuestro día a día a parte de tocar en Cariño?


María curra en una agencia de producto digital como digital marketing manager, Paola está terminando un máster de Investigación en Arte Contemporáneo y Alicia trabaja en la cocina del restaurante de su madre compaginándolo con otros dos grupos pop, Juncal Rivero y El Buen Hijo.


¿Cómo fue vuestro fichaje por parte de Elephant Records?


Inesperado y genial. Nos escribieron al día siguiente de lanzar la canción en Bandcamp felicitándonos por ella, al poco nos conocimos y flechazo. Mucho cariño.


Solo tres canciones en el aire y ya habéis tocado en festivales, fichado por Elephant Records y agotáis entradas en 10 días para la presentación de vuestro disco. La historia se parece a eso de “cumplir un sueño”. ¿Lo habéis vivido así? ¿Os planteáis dejar vuestras otras ocupaciones para dedicaros solo a la música?


Desde luego, es como un sueño teen, pero la verdad es que tenemos presente lo inestable de las modas, que el hype pasa y que la música, estando en una banda, no es algo que te asegure un futuro. Así que, por ahora, seguiremos compaginándolo. Quizá podamos currar en la industria musical además de en Cariño, eso sí molaría.


¿Cuáles son vuestras influencias?


Como siempre decimos, escuchamos mucha música a lo largo del día y nuestro espectro musical es bastante amplio. Creemos que desde el anuncio de Carglass hasta Booty, la última canción que ha sacado C. Tangana, nos influye. Somos conscientes de que vivimos en una sociedad de consumo que afecta también al ámbito de la música, participando asimismo en un capitalismo cultural, y a veces nos ensordece y otras nos encanta. Hoy en día, cualquier ámbito musical es relevante para la escena y para las personas que participan en ella.


Tenéis mucha actividad en redes sociales. ¿Dedicáis mucho tiempo a estos canales? ¿Qué importancia creéis que han tenido en vuestro éxito?


Dedicamos bastante, pero es algo natural en nuestra generación. Han tenido importancia determinante, sobre todo al principio, ya que la forma de llegar a la gente ha sido a través de amigos compartiendo los temas. Ahora tienen una utilidad también muy importante, ya que es nuestro canal principal para la difusión de la música, conciertos y demás.


Con vuestras palabras: ¿Qué es el pop de barrio para la bajona?


¿Podría ser nuestro género? No sé. El caso es que en nuestros inicios nos ayudó mucho para definir el sonido propio que, prematuramente, se nos exigía denominar de alguna manera. El pop es lo que más nos representa a priori, aunque el concepto en sí sea demasiado amplio. Lo de “de barrio” es porque sale de Lavapiés principalmente, lugar donde residimos las tres y todo surgió. En un principio, no tuvimos ayuda y fue un proyecto bastante underground de colegas que se unen para hacer música y poder pasárselo bien, además de hacer lo que nos molaba. Finalmente, nuestro gran temor, la bajona, que aparece cuando (más) te la esperas, pero nunca deseada. Nuestras canciones están pensadas para hacerte salir de la bajona y que acabes bailando sola en tu habitación –invitamos a los lectores a seguir la lista de María que se titula “Dancing??? In??? The??? Room???”– o para acabar llorando en la cama de tu habitación. Todo depende de cómo te haya ido la semana.


¿Toda va de pasárselo bien o también hay provocación en vuestra música?


Hoy en día impera el hedonismo, por lo que es obvio que nos mola pasárnoslo bien con las cosas que hacemos. No obstante, no dudamos en hacer conocer nuestras opiniones sin manifestarlas a sotto voce, sino más bien con nuestras letras. Es obvio que hay provocación, pero como en cualquier movimiento artístico ya que sí o sí tiende a una posición política-social. No reivindicamos nada, pero tampoco tenemos miedo a decir lo que pensamos.


Y pregunta sobre lo que pasó hace pocos días en OT, cómo no. ¿Qué os parece que María de OT haya querido cambiar la palabra “mariconez”? ¿Los millennials somos unos ofendiditos o es un camino necesario para cambiar las cosas?


Entendemos que a José María Cano no le haga demasiada gracia que cambien su letra. Cuando escribes, escribes para siempre. Pero no es lo mismo leer un libro de hace 40 años que interpretar una letra. Le guste más o menos a la gente, “mariconez” es una palabra que menosprecia a un colectivo. Su función en la letra no es diferente. Y nos parece genial que María quisiera cambiarla puesto que es ella quien la interpreta. Es adaptar una obra, como nosotras mismas hemos hecho con Llorando en Vespinos. Y también es una forma de cambiar las cosas, hay un largo camino recorrido pero queda mucho por recorrer en cuestiones como esa. Bien por María.


Muchos grupos en los que solo tocan chicas, como las Hinds, se han quejado de los continuos comentarios machistas en la industria musical. Lleváis poco tiempo en este mundo, pero ¿habéis vivido algún episodio de este tipo?


Cuando comenzamos todo esto se escucharon ciertos comentarios sobre nuestras aptitudes a la hora de tocar, justificados únicamente por nuestro género, ya que en aquel momento ni siquiera habíamos dado un solo concierto. Sinceramente, nunca nadie nos dijo que había que tocar los instrumentos con el pene. En cualquier caso, creo que está más que demostrado que no tenemos y que no nos hace falta.


¿Creéis que el público aún puede “asustarse” cuando al escenario se sube un grupo en el que solo tocan mujeres?


Puede ser que cierto público sí, pero es que ese determinado público definitivamente no lo queremos. Afortunadamente, hoy en día cada vez se van creando más iniciativas para que esto deje de ser así. Un ejemplo es el colectivo Hits With Tits, que cada año publican un vinilo de música en la que todos los grupos tienen componentes que son mujeres y también organizan el Trueno Rayo Fest. En conclusión, con más razón animamos a las chicas a subirse al escenario y hacer proyectos, que es de ahí realmente desde donde se puede combatir esta tontería.


Vivís en Madrid y salís en Madrid ¿Es un buen momento y lugar para los grupos de música de chicas de barrio? ¿Establecer alianzas puede ser una buena estrategia?


Madrid es un núcleo de mil cosas, y es cierto que para los grupos emergentes es muy guay. Queremos llevarnos guay y apoyar lo que podamos a todas las bandas que tienen componentes mujeres que, como nosotras, están ahí subiéndose a escenarios y petándolo fuerte. Saraut a toda esa peña, como las Hickeys, Melenas, Terrier... Alianza no sé si es la palabra, pero es maravilloso poder compartir escenarios con gente tan genial, tan fuerte y con tantas ganas de hacer cosas. PARRIBA.