Albany: "Somos cuatro mujeres en el panorama, no dejan de compararnos y convertirnos en rivales"

Berta Gómez Santo Tomás / Anabel Alcázar Llamas


Albany lleva cinco años construyéndose una carrera: comenzó siendo la voz sad del trap, con temas como Nadie donde sentenciaba su lugar con ese "ya no quiero na' de esta puta vida"; y ahora, como otras artistas de su generación, ha desbordado los límites de su propia etiqueta. Lo último que vimos suyo fue Ella no sabe, una canción de reggaetón en la deja claro que ha venido a jugar y que esto acaba de empezar: no la falta nada para atreverse con la cumbia o el dancehall. Albany es independencia y frescura, y eso le basta para ser en una de las voces más buscadas del panorama nacional. Hablamos con ella sobre la escena urbana patria, la romantización de la pobreza y el amor por la música.


Aunque ya lo has contado más de una vez, podrías hablarnos de cómo fueron tus comienzos en la música, y también, en qué momento pasa de ser una distracción en tu tiempo libre a tomártelo realmente en serio, por ejemplo, pensando que podías subirte a un escenario.


De niña me pasaba el día cantando las canciones que mi madre me enseñaba, que solían ser de flamenco; ella estaba pasando por una ruptura y escuchaba canciones de desamor muy sentidas. Un día me enseñó una canción y me dijo ''escucha bien la letra, dice muchas realidades y verdades''. Ella estaba emocionada y la música le hizo llorar. Nunca me olvidaré de ese momento. Creo que fue ahí cuando comprendí que la música es algo más que una canción para bailar y para poner ritmo y alegría en tu vida: hay música para sentirla y vivirla, para que te consuele y haga ese papel de ''amigo''. Me pasaba el día cantando en la ducha y en mi habitación. Flamenco, pop, coplas ... Más tarde, con mi hermano mayor descubrí el rap. Me encantó. Y empecé a componer por mí misma y a grabar algo, aunque nada serio. Pero era realmente genial, escribía todos los días. La oportunidad de subirme a un escenario surgió hablando casualmente con Fernando, que subió un post diciendo “¿a quién queréis en el próximo Infierno?''. Y comenté "yo". Me abrió DM y me dijo “vale, vente, ¿cuánto quieres?”. Y mi mente explotó, me daba igual el dinero, pero lo vi como una oportunidad tan guay, sobre todo de explorar qué se siente en un escenario y cómo es estar ahí. Y fui con todo, hasta hoy. Sobre todo me hizo darme cuenta de que es posible hacer algo si quieres hacerlo y lo intentas de verdad. Está ahí, solo tienes que hacerlo.


Como tú misma dices, eres medio gitana o mestiza, y esto se suma al hecho de ser mujer en un mundo que hasta hace poco parecía reservado para los hombres, ¿sientes que has vivido, por comentarios o críticas, esta doble discriminación cuando empiezas a sacar los primeros temas?


La sociedad siempre ha sido machista, por lo que cualquier mujer independientemente de su etnia ha sido privada de privilegios y menospreciada al lado de la figura masculina. Por suerte ya no es así del todo, aunque en algunos países no ha cambiado nada y aún queda un largo camino por recorrer. Siempre me he apartado de gente que se comporta así, me he protegido bastante y he esquivado a este tipo de personas. No obstante, por mucho que lo evites sigue estando y se nota cuando sales a la calle o cuando utilizas las redes sociales. Pero me deshago pronto, simplemente me aparto y sigo a lo mío. Y si puedo ayudar en algun caso, ayudo, y lo mismo, me aparto y a lo mío. El hecho de ser mestiza me ha causado más problemas porque no me he criado con la familia de mi padre, he tenido bastantes problemas familiares y esto me ha hecho ser más vulnerable. He dejado que comentarios y actitudes dañinas me afecten de una manera muy negativa en mi vida, sobre todo cuando estaba en el colegio. Pero el tiempo pasa, creces y te das cuenta de que todo lo malo te hace ser más fuerte y diferente al resto. Así que hoy por hoy suelo ser muy pasiva y no dejo que nada me desanime. En el ámbito musical, sobre todo en España, y por parte tanto de hombres como de mujeres, dentro de un público joven, se nota que hay muy pocas mujeres en el panorama. Somos cuatro y no dejan de compararnos y convertirnos en rivales. Si hubiera tantas mujeres como hombres haciendo música esto no pasaría, porque con los hombres no pasa. Así que espero que todo avance y se normalice.


"La oportunidad de subirme a un escenario surgió hablando casualmente con Fernando, que subió un post diciendo “¿a quién queréis en el próximo infierno?''. Y comenté "yo". Me abrió DM y me dijo “vale, vente, ¿cuánto quieres?”

Estás hablando de calle y no eres un puto mendigo”, es parte de una de tus letras, de hace ya más de dos años (de la canción Trash), pero cuenta algo que sigue ocurriendo cada vez más: la romantización de la calle, de lo que antes era símbolo de pobreza. ¿Has sentido esto incluso en cómo te encasillan, pasando de lo marginal a ser algo cool?


Este es un tema complejo... Por un lado, está la gente de barrio y de calle de toda la vida (yo, por ejemplo) y por el otro la gente que cree que es algo guay, que se lleva. Es algo que no consigo comprender aún, no entiendo el por qué, pero hay personas sin carencias en la vida que adoptan esa pose de callejeros, de chulos; creen que son mejores, más guays o algo así, pero la verdad es que no. Sobre todo porque el alma de las personas está en los ojos, y todo se ve y se nota. Creo que es una moda más. Si yo tuviera dinero no iría del palo de que no tengo... Hay que saber quién eres y ya está. No pasa nada porque tengas dinero. Y tampoco pasa nada si no lo tienes. Pero parece que todo está de un lado o de otro y nadie sabe estar en el punto medio. Yo opino que falta ese equilibrio. Y claro que se nota, especialmente en gente que tiene esa devoción por las personas de barrio en los medios y tal, y en personas que te han marginado o no te han hecho caso nunca y de repente ven que eres ''alguien'' y están ahí, esperando tu atención. Es un tema que me desconcierta.


Antes eras, al menos para los medios, la voz sad del trap, sin embargo tus últimos trabajos, como Mi crush o Ella no sabe, son puro perreo. Así como tus últimas colaboraciones con La Vendición (por ejemplo, Soy Bichote) o Mátame. ¿Qué ha cambiado? ¿Es Albany ahora más feliz que antes?


Yo creo que lo sigo siendo. De hecho me encanta esa etiqueta (aunque suelo odiar las etiquetas) porque sí que creo que he sido la primera mujer en desarrollar ese género musical en España. Yo soy la voz sad del trap femenino. Nunca me agencio nada, pero esto sí que me lo agencio. Ahora estoy más feliz conmigo misma, he aprendido a quererme más; obviamente empecé a hacer música en 2015 y ahora estoy en otro punto de mi vida. Siempre he sido una buscavidas y ahora estoy en ese equilibrio vital en el que estás guay contigo mismo, sabes lo que quieres y hacia donde quieres ir . Esto influye en mi ánimo a la hora de crear canciones, pero ya no es solo mi estado de ánimo; he avanzado con la música y me apetece explorarla, disfrutarla y hacer cualquier género que me guste y en el que yo me vea cantando. He estado haciendo reggaeton, cumbia, bachatas, música latina, R&B, música negra, flamenco, pop, dancehall, house, pop rock, fusiones loquísimas... aunque no haya salido todo a la luz todavía, porque me apetece muchísimo indagar en el sonido y tocar todos los palos que pueda. Al fin y al cabo, me defino como camaleónica y versátil. Si en algo no me veo no lo hago, por ejemplo el drill: lo he intentado y nanai. Pues lo dejo. Pero todo lo que pueda innovar que me guste, voy a por ello. Recomiendo a la gente que no espere una sóla cosa de mí, como las canciones tristes, porque sería como comer siempre el mismo plato. Soy muy creativa y no quiero ponerme límites ni anclarme en un unico estilo músical; para mí es muy fácil meterme en cualquier estilo.


"He sido la primera mujer en desarrollar ese género musical en españa. Yo soy la voz sad del trap femenino. Nunca me agencio nada, pero esto sí que me lo agencio"

Decías en una entrevista en Tentaciones: “El reggaetón es muy machista, habla de dinero, mujeres y droga. Yo quiero cambiarlo y hablar de otras cosas, pero que se pueda bailar también”. Imagino entonces que para ti el mensaje que se lanza a través de la música es importante, ¿sientes esta responsabilidad?


Sí y no. Es como un 50/50. A veces cuando compongo, tan desde el corazón y los sentimientos, y digo frases fuertes como ''ya no tengo ganas de vivir'' no estoy pensando en cómo puede afectar a la gente que va a escuchar el tema y se va a sentir muy triste. Depende también de quién te escuche, porque hay gente que me dice que mi música les hace sentir tristes pero que les cura. Entonces bien. Yo no quiero que nadie que padezca depresión y estas cosas se hunda más con mi música.


Por otro lado, cuando compongo en otro género sí que pienso en qué puedo aportar con esa canción al mundo, como mensaje, como un tipo de enseñanza, porque ya que tengo ese poder de mediadora y un gran numero de personas va a escuchar lo que estoy diciendo me gusta aprovecharlo positivamente. Hay gente que no escucha reggaetón porque tienen la idea de que es machista y denigra a la mujer, cuando no todas las canciones son así. Quiero que escuchen ese sonido que les mola pero con otro mensaje, sin decir cosas obscenas y feas hacia la mujer. En el tema de Reggeton malautotuneado hay una frase que dice: "Si no tienes amigos para irte de fiesta, píntate un rabo largo y vete tú sola." Ese es el tipo de mensaje que me gusta trasnsmitir. Me siento responsable, pero los artistas no somos los padres de nuestros fans.


Los últimos meses te hemos visto girando con Yung Beef, la Zowi y otros miembros de La Vendición tras la publicación de Perreo de la Muerte 2. ¿Has querido acercarte más a ellos? En este sentido, siempre te has referido a ti misma como alguien que estaba fuera de todo el panorama, y que hacía música casi en forma de burla, ¿esto ha cambiado? ¿Te sientes ahora mismo parte de esa escena urbana nacional?


Soy bastante independiente y autodidacta. He crecido prácticamente sola, lo que me ha hecho ser un poco asocial. Fernando y Zoe son como familia para mí, desde que les conocí me abrieron las puertas de su casa y me han tratado como a una hermana. Les quiero mucho y les estoy agradecida. Siempre que me digan de hacer un tema, de ir al estudio, o de ir a cantar con ellos a cualquier ciudad, voy a hacerlo. Pero me gusta estar desmarcada e ir a mi bola, a día de hoy no tengo sello ni estoy en ningún lado. Simplemente hago música cuando me apetece, hago música con mis amigos y nos lo pasamos pipa. Ellos tienen repercusión y esto obviamente me ha beneficiado, me ha dado más visibilidad. Pero no es lo que me importa. Lo que me importa es que me han abierto las puertas siempre y me han respetado porque saben como soy y que me encanta hacer las cosas yo sola, a mí manera.


Tu recorrido musical no ha sido un despegue rapidísimo como ocurre con algunos artistas actuales apoyados por multinacionales, para los que después suele venir una caída. Pero imagino que tu contexto es otro, ¿cómo combinas tú el trabajo y hacer música? ¿Ha llegado a ser lo mismo?


Cada uno es libre de hacer lo que quiera y de trabajar como quiera. Yo sé que no tengo ningún truco y que la gente que me escucha es real. No tengo prisa por nada, pero tampoco estoy quieta. Intento hacer todo lo que pueda y ya está, la cosa es producir. El trabajo y la música para mí son lo mismo, la música es mi trabajo porque afortunadamente hay una industria. Esto no quiere decir que porque la música sea un negocio vaya a cantar por cantar y punto. No, yo seguiré cantando y haciendo cosas que realmente me llenen. Si da dinero, ¿por qué no voy a cogerlo? Yo he trabajado, he estado en ese estudio un día entero sin parar haciendo esa cancion. Si se monetiza, ¿por qué voy a negar el dinero? Siempre lo he dicho: ser underground no significa ser tonto. Es como si me encantase hacer panes, y me dedicase a crear panes, ¿por qué no voy a venderlos si alguien quiere comprarmelos? ¿Qué hago? ¿Comer panes toda mi vida para ''no traicionar'' a los demás panaderos? No tiene sentido. Todo llega en su momento y hay que estar muy atento. Si algún día me surge una buena oferta, lo más posible es que la coja y la intente aprovechar al máximo. Si firmas y te engañan, es una mierda. Pero si firmas y te va bien, es la polla. Y si no quieres firmar y te va bien, genial. Pero si no firmas y te va fatal, pues mal.


"Si da dinero, ¿por qué no voy a cogerlo? Yo he trabajado, he estado en ese estudio un día entero sin parar haciendo esa cancion. Si se monetiza, ¿por qué voy a negar el dinero? Siempre lo he dicho: ser underground no significa ser tonto"

Respecto a esta necesidad general de producir mucha música y muy rápido, aunque suponga restar calidad, te pronunciaste en Twitter cuando salió el primer single de Chabelita, la hija de Isabel Pantoja, en septiembre. ¿Cuál es tu opinión ahora sobre este tema? Es decir, ¿cómo afecta a la música esa necesidad de generar contenidos de manera incansable?


Hay dos tipos de música: la música que se hace con sentimiento y con un trasfondo y la música que se hace sin sentido, porque sí. Yo amo la música, así que nunca he sido fan de esta última, es algo que se hace sin razón ni conocimiento alguno, como ''a ver qué pasa''. No quiero decir que para hacer un tema tengas que haber ido al conservatorio ni nada de eso, sino de un mínimo. Talento, oído, pasión, lo que sea. De lo que menos fan soy es de la gente que hace música, hace un mojón y encima no se dan cuenta.


Todo el mundo es libre y puede hacer lo que quiera, que una canción te puede gustar a ti y a otra persona no, pero la música que hace gente de Telecinco y tal... como que no. Me parece un insulto a la música de verdad, porque para mí el tema de Chabelita no lo es. Que después puede ser mejor o peor persona, pero musicalmente hablando... No quiero que se convierta en un circo. ¡Suficientes cosas ya son un circo! Si no amáis la música, no la toquéis please.


Nos decía Lorena Álvarez en una entrevista para la Fronde que para ella música, de hecho, es todo lo que no sea industria. ¿Estás de acuerdo?


No. No todo tiene que ser blanco o negro. Alguien que hace musica sin pasión y que solo quiere comercializarla, para mí realmente no hace música. Es un churro mal hecho que consume gente sin oído. Pero alguien que hace música con sentimiento y comercializa con ella, pues genial. Por ejemplo Frank Ocean, Rosalía, Lana del Rey. Son comerciales, pero no han perdido su pasión por la música y es puro, se nota cuando lo oyes. Da igual si es industria o no. Creo que son temas que se mezclan sin razón ninguna. La música es una cosa. El dinero es otra.


Tu canción Nadie se escogió para la banda sonora de la película ganadora de un Goya La hija de un ladrón. ¿Cómo fue esta propuesta de colaboración con Belén Funes? ¿Crees que ha sido una forma de que tu música llegue a más gente?


Greta Fernandez, la protagonista de la película, (que es maravillosa, por cierto) fue quien dijo que quería mi canción para la película. Belén contactó comigo y yo acepté encantada. Estoy muy agradecida y orgullosa de que sea la banda sonora, esto me ha hecho llegar a más personas y sobre todo gente no tan joven y eso me fascina. Pero también me gusta que alguie, en este caso Greta, haya pensado en mi sonido para la historia que se cuenta en esa película. Es algo muy bonito y que no tiene precio. Si no la habéis visto, ¡corred!