Liberoamérica: "Aún se quedan muchas voces fuera por raza, orientación sexual, edad o género"

Anabel Alcázar Llamas

Entrevista Liberoamérica: hablamos con Marta e Inés.

Liberoamérica ha venido a tender puentes. Lo que empezó como una revista digital en 2017 se convirtió poco después en una editorial en torno a la cultura latinoamericana, el pensamiento transnacional y la pluralidad social. Han publicado la antología más completa de poesía joven contemporánea iberoamericana e intentan abrirse paso en el mercado editorial con un catálogo centrado en la poesía y las mujeres. Hablamos con Marta e Inés, parte del equipo editorial en España.

En un principio, Liberoamérica surgió como una revista digital, “como un espacio joven de escritura libre y gestión colectiva”. ¿De dónde surgió la idea y cómo nació el proyecto?

El proyecto nació en mayo de 2017 cuando dos compañeros observaron la necesidad de dar voz a aquellas personas, sobre todo jóvenes y mujeres, que no habían tenido la oportunidad de ser escuchadas ni leídas en el mundo editorial iberoamericano. En un principio se creó la plataforma literaria (revista digital) que fue constituida en torno a la literatura contemporánea, la cultura latinoamericana, el pensamiento transnacional, la pluralidad social y la igualdad. Durante los meses siguientes se estableció un equipo editorial en varios países y comenzaron a organizarse eventos literarios en diferentes ciudades.

En esta plataforma literaria, los autores/as pueden publicar de forma autónoma. ¿Cómo funciona esto? ¿Esto no compromete la calidad de los contenidos que se comparten?

A cada autor/a se le da un acceso a la plataforma a partir de su propio correo electrónico para que tenga la libertad de publicar sus contenidos una vez al mes. Cada uno es responsable de sus propias publicaciones, aunque en la actualidad tenemos algunas personas que se encargan de controlar que esos contenidos sean adecuados y no se salgan de unas directrices de fondo y forma que sí están establecidas desde el comienzo.

¿Cuál es vuestro papel en este proyecto? ¿En qué parte del desarrollo de Liberoamérica os unisteis cada una?

Marta: Yo entré a formar parte de Liberoamérica prácticamente desde el principio, a finales de 2017 empecé a publicar algunos de mis textos en la plataforma digital. Me atrajo tanto el objetivo del proyecto que me involucré todo lo que pude, escribiendo en la revista relatos, entrevistas a otros autores y autoras y artículos sobre diversos temas literarios. Conforme el proyecto se fue expandiendo comencé a tomar nuevos roles dentro del equipo, como la gestión de las redes sociales y el de coordinadora que aún conservo. Coordiné y prologué junto a otra compañera la antología Liberoamericanas: 140 poetas contemporáneas. En la actualidad, tras unos meses turbulentos en los que ha habido muchos cambios en el equipo editorial, he pasado a llevar también temas de contabilidad y otras gestiones internas de la plataforma y la editorial.


Buscábamos sobre todo dar a conocer a aquellas poetas jóvenes de diversas partes del mundo que, a pesar de la calidad literaria de sus textos, todavía no habían tenido la oportunidad de ser leídas debido a que las grandes editoriales no las tenían en cuenta, generalmente por ser jóvenes o por ser mujeres.

Inés: En 2018 mandé dos poemas a la convocatoria de la antología y me seleccionaron, a partir de ahí se me insistió en que enviara mi manuscrito. Presenté Amplitud del mito y realicé alguna entrevista en la radio (mi trabajo hasta junio) tanto a la autora, María Belén Milla, como a parte del equipo editorial. Así fue como poco a poco me fui metiendo de lleno hasta terminar siendo la editora en España.

En 2018, un año después de comenzar el proyecto, os lanzasteis a fundar una editorial. ¿Por qué? ¿Consideráis que el mercado editorial es innacesible para ciertos sectores de la escritura? ¿Qué se está quedando fuera?

En 2018 quisimos ampliar el proyecto entrando al mercado editorial con nuestro primer libro, visibilizando a autoras iberoamericanas que no habían tenido cabida en el mundo literario y, además, con el objetivo de asentarnos como editorial joven, independiente, feminista, plurilingüe y renovadora, capaz de convertirnos en una alternativa dentro del campo literario iberoamericano actual. Creemos que aún quedan muchas voces fuera del mercado editorial por razones como la raza, la orientación sexual, la edad o el género. Somos conscientes de que estamos viviendo unos años de transformación en todos los ámbitos. Estamos en una de las mejores épocas para comenzar a reivindicar la existencia de otras poéticas o literaturas más allá de las que nos han impuesto o de las que siempre han estado ahí. Voces para las que el mercado editorial ha sido y todavía es, en ocasiones, inaccesible. La sociedad está cambiando, así como también están cambiando las artes y la cultura que, poco a poco, se van abriendo cada vez más para acoger a esos colectivos que habían sido silenciados. Nosotras queremos contribuir tanto con la editorial como con la revista a que esas voces silenciadas cuenten con un medio abierto y colaborativo en el que puedan expresarse con libertad.


A principios de este año publicasteis Liberoamericanas. 140 poetas contemporáneas, la antología más completa de poesía joven contemporánea iberoamericana. ¿Cómo fue el proceso de selección de las poetas que aparecen en la antología?

Tuvimos abierta una convocatoria aproximadamente un mes durante el verano de 2018. Como Liberoamérica se había ideado en términos generacionales, uno de los requisitos para publicar en esta antología fue la juventud. El otro era ser mujer, pero esto aplicaba solamente a esta antología ya que la plataforma es y ha sido desde siempre un espacio inclusivo y plural.

Recibimos cientos de correos con poemas de autoras de muchos países. En ese momento teníamos un equipo editorial en cada país, por lo que se realizó la selección desde cada uno de ellos. En la península contamos con editoras especializadas para cada unas de las cinco lenguas que se hablan y así, poco a poco, se fueron seleccionando los poemas que entraron a formar parte del libro.

Con esta selección buscábamos sobre todo dar a conocer a aquellas poetas jóvenes de diversas partes del mundo que, a pesar de la calidad literaria de sus textos, todavía no habían tenido la oportunidad de ser leídas en su país o en otros países debido a que las grandes editoriales no las tenían en cuenta, generalmente por ser jóvenes, por ser mujeres, o porque muchas veces solo se habla de las mismas personas más o menos famosas de cada región. Es verdad, y creemos que gracias en parte a plataformas como la nuestra, el mundo de las grandes editoriales está cambiando ligeramente sus criterios de selección. Esperamos que esto no sea una moda, ya que a las mujeres todavía nos queda un largo camino por recorrer para llegar a tener el mismo reconocimiento en las artes que han tenido los hombres.

Liberoamericanas incluye poesía en las cinco lenguas que se hablan en la península: castellano, euskera, gallego, catalán y portugués. En el prólogo, una de las editoras dice que “creemos en espacios editoriales que no tengan miedo al plurilingüismo”. ¿Es necesario reivindicar con más fuerza la poesía que nace de las lenguas minoritarias?

En el equipo tenemos tres compañeras que dirigen estas ramas lingüísticas. Próximamente vamos a publicar una antología en euskera, que verá la luz a principios de 2020. Creemos que hay mucha demanda y, de hecho, tenemos la suerte de contar en la península con grandes escritoras que comenzaron publicando en euskera y que más adelante hicieron su incursión en editoriales de lengua castellana (Edurne Portela, Eider Rodríguez, Danele Sarriugarte y un largo etcétera). Además de ser una forma de reivindicar la riqueza e importancia de todas las lenguas es una manera de incentivar la lectura y la escritura en las diversas lenguas minoritarias que tienen, como el castellano, su propia forma de expresar las realidades y experiencias del mundo.

La antología está dividida por países y debajo de los nombres de las poetas incluís el año de su nacimiento. ¿Es esta una manera de ubicar la poesía en el espacio y el tiempo, a pesar de que todas partan desde una misma experiencia común? ¿Por qué es esto necesario?

Como hemos apuntado antes, Liberoamérica se constituyó en términos generacionales: las fechas y el lugar de procedencia de las autoras nos ayudan, como bien dices, a ubicarnos y a conocer muchas y diferentes voces jóvenes contemporáneas. Creemos que esto es necesario porque abre nuevos caminos que nos llevan a descubrir qué les interesa contar a las mujeres en cada región o país, qué sienten esas mujeres, cómo lo expresan y cómo viven lo que les sucede, y así comprender tanto las experiencias que compartimos la mayoría como las que podemos identificar según la procedencia de la autora.

Por ahora, vuestro catálogo se compone de una antología y cuatro poemarios. ¿Por qué comenzar por la poesía? ¿Tenéis planeado seguir en el futuro con otros géneros literarios, como la novela?

Elegimos la poesía como punto de partida, aunque nos gustaría en el futuro incorporar narrativa en el catálogo. Por ahora, como se puede ver, seguimos en ese primer paso con Ejercicio de las memorias, Amplitud del mito, Anatomía de una tormenta y Pasión silenciosa. Además, creemos que es una de las vías más bonitas y acertadas para expresar las emociones y el sentir de la mujer en particular y del ser en general. Lógicamente, también hay muchísima belleza en la prosa y por ello no descartamos la incursión en el género, pero por ahora nos toca esperar.


Hay editoriales que tienen un nombre pero que no mueven en absoluto sus libros, no contactan con medios de comunicación ni mantienen con los autores un trato demasiado agradable.

Hablamos, por supuesto, de lo que pensamos aquí. Las compañeras de Argentina por ejemplo opinan que la dinámica es que cada país seleccione las propuestas que le interesen para publicar en su territorio y luego se valora si se publicarán más adelante en el otro lado del Océano. Tenemos el lazo común pero también autonomía a la hora de seleccionar lo que publicamos.

Habladnos un poco de eso: ¿trabajáis de forma independiente o los diferentes países comparten catálogo?

Inés: Desde que soy la editora en España tengo continua relación con Denise Griffith, la editora en Argentina. Ambas hablamos sobre la línea de la editorial y la posibilidad de tender el puente real en 2020 publicando al menos un libro de cada catálogo. Argentina y España tienen un poemario común que es Ejercicio de las memoria, de la autora uruguaya Romina Serrano, y queremos seguir publicando al menos anualmente un libro común. Decimos anualmente porque en Argentina la economía no es la misma que aquí y el mercado editorial está muy difícil. Por eso no hay más sedes como la nuestra en el resto de los países. Bolivia pudo lanzar la antología antes que nosotras pero no han podido avanzar, y como ellas muchas otras compañeras. Así que antes de llevar al otro lado del charco nuestros poemarios, a pesar de que nosotras comenzamos aquí con libros de allí, preferimos que puedan publicar a autoras de sus países y, cuando se vayan asentando, puedan publicar al menos uno de los títulos de aquí.

El catálogo de España está disponible en toda Europa. El de Argentina solo allí, Bolivia tiene sus antologías y Uruguay también. Poco a poco iremos fusionando el catálogo, pero con los problemas económicos y tanto que abarcar no podemos hacernos con todo por ahora.

Inés, tú has publicado tu primer poemario (segundo, en realidad, pero el primero que ha visto la luz) en Liberoamérica, Pasión silenciosa. Como autora, desde el otro lado de esta conversación a dos que se produce en el negocio editorial, ¿qué te aporta una editorial independiente y alejada de los circuitos más comerciales?

Inés: A priori una editorial comercial o que tiene una trayectoria tras de sí no creo que te aporte gran cosa si eres un autor novel. Tengo muchas amigas que han publicado en editoriales que tienen un nombre, por así decirlo, pero que no mueven en absoluto sus libros, no contactan con medios de comunicación ni mantienen con ellas/ellos un trato demasiado agradable.

Además, vivimos en una época de posicionamiento en web, en un momento en el que o te vendes como personaje en las redes o te costará bastante ascender en este mundillo literario. Ya no depende tanto de la editorial, que sí, obviamente el nombre hace mucho, sino de uno mismo y de las ganas de lanzarse a la piscina y de mantener la imagen siempre a punto (y he de decir que a veces terminas saturada).

El equipo editorial está formado solo por mujeres de más de diez países diferentes. Sin embargo, originalmente Liberoamérica fue fundada por Lucía Bima, Cecilia Resiale y Darío Zagalde. Darío aparece incluso en algunos medios (entendemos que erróneamente) como único fundador del proyecto. Sin embargo, ya no aparece listado en vuestra web como parte del equipo editorial.

Este es un tema algo delicado. Darío fue uno de los tres fundadores, el único hombre de la editorial. Pero desde junio de este año comenzó a tener un comportamiento fuera de lo normal con todo el equipo. Especialmente conmigo. Pensé que mi poemario y la editorial se iban “al traste”, de hecho estuvieron a punto. Si no es por Iosune de Goñi (editora de EH y prologuista de mi libro) Pasión silenciosa se queda en stand by, sin maquetar, porque él no quiso continuar con la maquetación del poemario por una diferencia de opiniones en el diseño de un capítulo. Únicamente por eso, por pedir que se corrigiera el diseño de un capítulo, toda nuestra relación profesional se hundió y comenzaron los malos tratos que continúan hasta día de hoy de forma indirecta, no solo conmigo sino con gran parte del equipo tanto de España como de otros países. Por ello en parte entré en la editorial como editora antes de tiempo, por la mala praxis y los problemas que dejó tras su precipitada salida de la editorial. Así que Marta y yo nos pusimos las pilas, pasamos muchos malos tragos, pero aquí estamos. Ahora desde luego más contentas. Simplemente tuvimos mala suerte, si algún día se acerca algún hombre a nuestra editorial y quiere formar parte de ella, esperemos que sea desde la simpatía, la empatía y la buena voluntad.

Habéis dicho en alguna ocasión que queréis que Liberoamérica sirva como un puente entre la comunidad iberoamericana. Hay una corriente de autoras que reivindican esta necesidad de mirar al otro lado del océano, como por ejemplo Luna Miguel y su ensayo El coloquio de las perras. A pesar de las conexiones que somos capaces de establecer a través de internet, ¿seguimos viviendo replegadas sobre nosotras mismas?

Tendemos a replegarnos porque nos refugiamos en nuestro individualismo. En la intimidad seguimos siendo mujeres blancas que escriben desde el castellano de España. Podemos leer fácilmente a Alejandra Pizarnik, pero hay otras autoras de Sudamérica y Centroamérica que escriben desde su castellano más profundo, desde su lengua más antigua, y que en España no comprendemos. Eso limita mucho la lectura, o al menos no muchos lectores se animan a proseguir.

Hace poco se presentó en Madrid uno de los últimos libros de Tránsito, Quiltras, y Sol Salama (la editora) comentó que se vio tentada a hacer un glosario con todo el vocabulario que la autora chilena usaba en el libro, pero finalmente desistió porque quién era ella para meterse en el lenguaje, para castellanizar desde el español una obra que había elegido porque era buena y ampliaba conceptos. Abría ventanas.

Otro de los objetivos del proyecto es organizar recitales: en Barcelona, Montevideo o Santiago de Chile, por ejemplo. ¿Por qué es importante recitar en público, mantener la poesía como algo vivo y sacarla de la soledad de la lectura individual?

Este fue uno de los objetivos en los inicios de Liberoamérica. De hecho se llamaba “Escrituras abiertas”. Pero por ahora solo podemos hablar de lo que hacemos aquí. En Barcelona hemos hecho varios recitales desde octubre tras la publicación de Anatomía de una tormenta de Laura Tomás, y en Madrid estamos pensando en uno que tenga lugar próximamente, también tenemos pendientes eventos en Málaga, Pamplona y alguno más en Barcelona con el libro de Inés.

No todo el mundo se siente ni preparado ni cómodo recitando. Sin embargo, es muy bonito escuchar los versos en boca del autor, que le da sus pausas, el ritmo y el sentimiento propio que nosotros no podemos ver.

Al igual que sucede con la Fronde, que se gestiona desde Barcelona y Edimburgo, Liberoamérica tiene el equipo editorial repartido en más de diez países. ¿Cómo es trabajar desde puntos tan diversos? ¿Es complicada la coordinación entre todos los equipos? ¿Creéis que un proyecto de estas características habría sido posible hace diez años?

Tras muchos cambios que Liberoamérica ha sufrido desde el pasado verano, tenemos únicamente equipos editoriales en activo en Argentina y en España. Aunque también estamos pendientes de que México, Bolivia y Uruguay se puedan poner en marcha, pero por ahora y debido a la situación de cada país o de las editoras de allí, no es algo que podamos asegurar a corto plazo. Desde hace unos años tenemos la suerte de tener redes sociales que nos permiten una comunicación instantánea con personas de cualquier lugar, gracias a ellas conseguimos crear puentes y coordinar más fácilmente proyectos colaborativos de esta envergadura.