Lorena Álvarez: “Todo funciona con el mismo modelo: consumir, vomitar, consumir, vomitar"

Berta Gómez Santo Tomás


Después de tres trabajos y un proceso creativo tan lento (o rápido) como era necesario, Lorena Álvarez ha sacado un disco de canciones sencillas y le ha puesto el nombre ‘Colección de canciones sencillas’ para evitar confusiones. Porque da igual si lo son o no, lo que importa es que ella las define así, y así nos llegan sus letras. 


Has dicho varias veces que en las entrevistas te hacen preguntas sobre tu música que ni siquiera te habías planteado. Lo que no me queda claro es si te gusta o no contestarlas.


Sinceramente, no lo sé. Por una parte es interesante porque me obliga a no vivir en la inopia respecto a las cosas que hago, me obliga a posicionarme, a analizar mi trabajo e intentar entender qué significa. Pero por otra parte, ¡sería tan maravilloso que realmente las canciones llegaran a la gente de una manera tan clara que todo el mundo las sintiera igual que yo las siento y que no tuviera que volver a contestar una entrevista nunca más…!


(Pero Lorena, que es muy maja, sigue contestando -¿qué otra opción tenía?-)


Has dejado pasar un tiempo desde tu último trabajo y en general se habla de “la esperada vuelta de Lorena Álvarez después de años de silencio”. Pero imagino que no estabas tirada en tu casa sin hacer nada, ¿has sentido esta presión mientras te dedicabas a ‘Canciones sencillas’?


Sí, ha habido momentos en los que he sentido la presión de tener una búsqueda entre las manos que tardaba en llegar a algún punto. Si eso ya es difícil de manejar con una misma, es mucho más difícil cuando sufres comentarios acusatorios de personas que a menudo no te conocen, ni tampoco conocen lo que supone un proceso creativo.


Para mí, una de las luchas diarias de un artista (entre muchas otras) es la de no dejarse influenciar por ninguna de esas expectativas, que son las que más te alejan de poder desarrollar tu trabajo con libertad. Y otra sería darle al proceso creativo el tiempo que necesite para llegar a ser lo que tenga que ser, con eso es con lo que estoy comprometida, y lo demás son lo que diríamos gajes del oficio.


¡Sería tan maravilloso que realmente las canciones llegaran a la gente de una manera tan clara que todo el mundo las sintiera igual que yo las siento y que no tuviera que volver a contestar una entrevista nunca más…!

Supongo que conoces a Amaia, la ganadora de Operación Triunfo 2018. Hace unas semanas dijo que ya había grabado un disco pero que se había sentido muy presionada tanto por las ofertas que le llegaron de golpe al salir del programa como por las exigencias de sus fans. Sin embargo, decidió parar antes de aceptar nada (al contrario que sus compañeros). ¿Cómo crees que afecta a la música que consumimos esta necesidad de generar nuevos contenidos incansablemente?


Sí, conozco a Amaia, y además aprovecho para decir aquí que la admiro mucho y que me encanta su manera de cantar, que me parece muy espiritual, llega con su canto a sitios muy elevados.


El caso es que eso de hacer esperar a los fans… ¡Un buen fan debería siempre entender a su ídolo y apoyarlo en sus decisiones! Y dejarle que tarde lo que tenga que tardar en desarrollar lo que tenga que desarrollar, si lo que quieren es poder disfrutar finalmente de un trabajo especial.


La necesidad de generar nuevos contenidos constantemente claro que afecta a la creación, la experiencia te da sabiduría que para mí es la base de la creación, y para obtener experiencia, hace falta dejar pasar el tiempo. Para llegar a un lugar profundo hay que seguir una serie de pasos y no suele haber atajos. Y creo que las cosas que causan un efecto real en el mundo son las que están hechas de esa manera. La consecuencia de la prisa es la que podemos ver perfectamente si miramos a nuestro alrededor: discos que un mes venden millones de copias y al mes siguiente nadie recuerda. Me parece genial que haya gente que eso sea lo que quiere, pero, ¿no puede haber también un espacio para los que no queremos eso? 


Y no pasa sólo con la música, sino que todo funciona cada vez más con el mismo modelo: consumir, vomitar, consumir, vomitar y mientras tanto unas personas que no somos precisamente nosotras, enriqueciéndose obscenamente.


En relación a este tema diferencias entre la música y la industria de la música. ¿Qué entiendes tú por música?


Todo lo que no sea industria.


Hablemos de los medios. Estos son algunos de los adjetivos que aparecen junto a Lorena Álvarez: folk, indie western feminista, modernidad, atrevimiento, empoderamiento femenino, música tradicional, intimista, punk jotero, underground nacional, DIY (Do it youself). ¿Te sientes identificada con algo de esto, o crees que las etiquetas responden a una necesidad de poder venderte como parte de algo?


Las etiquetas responden a esa necesidad y es verdad que a muchas personas les sirven, precisamente para vender sus ideas. Yo no las quiero para nada, mis ideas las expreso en mis canciones, la única descripción que no me haría sentirme avergonzada sería la de cantautora, porque compongo mis propias canciones y las canto como buenamente puedo.


¿Pero dirías que sí hay influencias de poetas, escritoras u otras mujeres que cantan?


Es que una cosa son las etiquetas y otra muy distinta las influencias. Por supuesto que cualquier persona que se dedique al arte, ya sea a la música, la pintura, la poesía, debería sentirse dentro de un grupo de personas que se han dedicado a eso desde el principio de la humanidad, y de personas que han luchado por dar lo mejor de sí mismas, por vencer las resistencias que tenían dentro y por intentar iluminar un poco el mundo. A mi me influencian infinidad de artistas, y de hecho ocupo todo el tiempo que puedo en leer y escuchar música, de ahí saco muchísimas enseñanzas, ayuda en momentos de dudas, iluminaciones y compañía cuando me siento sola.


Más allá de hacer música política o no de manera intencionada, ¿no existe siempre de manera inevitable una reivindicación en las canciones?


En todas las canciones, en cada gesto que una persona hace, siempre hay una reivindicación, la de un ser humano explicando el mundo tal y como lo ve, tal y como lo entiende y tal y como le gustaría que fuera.


Nos decía hace poco la escritora y veterinaria María Sánchez en una entrevista lo siguiente: “Tenemos dos únicas postales del medio rural: por un lado la cabaña de Walden, esa idealización infinita del medio rural como un sitio en el que desapareces y vas a desconectar. Y la otra imagen es la del medio rural ignorante, bruto, violento”. ¿Te has encontrado con este tipo de valoraciones cuando se habla de tu música en medios?


Me he encontrado con que se le ha dado mucha importancia al hecho de que sea de un pueblo, cuando en realidad muchísimos otros músicos también han nacido en pueblos y nadie lo menciona. Supongo que surgirá de la necesidad de la que hablábamos antes de reducir las cosas al mínimo y etiquetarlas para venderlas bien digeridas, no vaya a ser que a alguien le de por tener un pensamiento que no sea reduccionista.


A veces me ha molestado un poco que se ponga tanto énfasis en ese hecho porque parece que lo que se lee entre líneas es: mira, esta tía es una cateta, y sin embargo sabe leer y escribir, ¡sorprendente! Que sería la segunda de las dos postales de las que habla ella.


Las personas que viven en los pueblos son las mismas que viven en las ciudades, de hecho las ciudades están formadas por personas que han nacido en pueblos y han tenido que irse muchas veces en busca de trabajo. Y sí, es verdad que hay diferencias entre una persona que vive en una ciudad y otra que vive en un pueblo, pero es que hay que adaptarse al medio.


En el dibujo salgo yo tocando la guitarra rodeada de flores y árboles y bajo un sol reluciente y de repente tuve una revelación muy importante: que no necesitaba hacer las cosas de ninguna otra manera a como las venía haciendo

¿Se podrían hacer canciones sencillas sobre ciudades como Madrid o Barcelona?


¡Se pueden hacer canciones sencillas sobre lo que se quiera!


Has contado varias veces la historia sobre la canción del dibujo de tu abuela, pero es tan bonita que te voy a pedir si me la puedes contar otra vez.


Te la cuento encantada: siempre llevo conmigo un dibujo que me regaló mi abuela antes de morir. Es un dibujo muy torpe, hecho por una mujer anciana que nunca en su vida había dibujado, pero tenía una nieta muy insistente y convincente que soy yo, y que consiguió su dibujo después de decirle una y otra vez: ¡abuela hazme un dibujo! El caso es que siempre está colgado en mi pared, esté donde esté y me emociona mucho mirarlo porque siento a mi abuela en esos trazos.


En el largo proceso de gestación de este disco tuve muchos momentos de dudas, de miedos, y de preocupaciones por no encontrar fácilmente la manera en la que debía de hacer las cosas. Y un día, en una de esas crisis, de repente me fijé con mucha atención en el dibujo. En el dibujo salgo yo tocando la guitarra rodeada de flores y árboles y bajo un sol reluciente y de repente tuve una revelación muy importante: que no necesitaba hacer las cosas de ninguna otra manera a como las venía haciendo, y es más, que no necesitaba absolutamente nada que no fuese mi guitarra y mi voz para contar las cosas que quiero contar, y que la manera en la que sé contarlas, que es una manera sencilla, era el camino que estaba buscando.


Así que mi abuela, a pesar de no estar ya aquí, me envió su sabiduría desde el más allá, además de una canción que me llegó como un rayo y que se llama La nube, donde cuento esta historia, y el regalo de llenarme de fuerza para emprender yo sola, en mi casa, y como buenamente pudiera, la grabación de este disco.


La última pregunta sí que va de interpretar una canción que nos gusta muchísimo: ¿A quién va dirigida ‘Si tu eres mi hombre’? Y sobre todo, ¿dónde has comprado ese mono tan maravilloso que llevas puesto en el vídeo?


Esa canción va dirigida, como dice en el título, a un hombre. Y el mono lo vi en una foto en internet, era un mono que llevaba una de las cantantes de Abba, y como me gustó tanto y me pareció muy apropiado para la idea del videoclip que tenía en la cabeza, le pedí a una amiga que sabe coser si podría hacerme uno igual y le salió clavadito.