Lucía Baskaran: "No hay suficientes historias sobre mujeres que se quieren y se cuidan"

Berta Gómez Santo Tomás / Anabel Alcázar Llamas

Foto de Lucia Baskaran por Imanol Salaberria

Lucía Baskaran irrumpió en el panorama editorial con el lanzamiento en 2016 de su primera novela, Partir (Expediciones Polares). Tres años después, vuelve con un relato coral sobre la amistad femenina, las violencias sobre el cuerpo de la mujer y el dolor: Cuerpos malditos, de la mano de Temas de Hoy. Hablamos con ella.


Eres una escritora joven, y junto a estas palabras muchas veces es imposible no pensar en la precariedad que acompaña la escritura. ¿Estás de acuerdo? ¿Cómo ha sido el proceso de escritura?

Sí, por supuesto. Siempre digo que más que talento, lo que se necesita para escribir (o para dedicarse a cualquier tipo de creación artística) son condiciones materiales. Si tienes una jornada de cuarenta horas semanales, difícilmente vas a poder escribir nada. Hay gente que lo hace, pero son minoría. Escribir no es solo sentarse y teclear, es disponer de espacio mental, y el trabajo asalariado deja poco espacio para nada que no sea el propio trabajo. Para que se me ocurran ideas, yo desde luego necesito tiempo para aburrirme y para leer. Me considero afortunada porque en su día pude dejar mi empleo en Barcelona y volver a casa de mi padre, que es donde escribí Cuerpos malditos. Soy consciente de que no todo el mundo tiene esa opción.


Aunque la novela parte de una muerte, en realidad parece que el libro va sobre todo de amistades entre mujeres. ¿Por qué para contar esto decidiste partir del duelo de una viuda?

La amistad entre mujeres era algo sobre lo que me apetecía escribir desde hacía tiempo porque considero que no hay suficientes historias sobre mujeres que se quieren y se cuidan entre ellas. La historia de Alicia, que está convencida de que no solo ha perdido a su novio, sino también su identidad adulta, me ha servido para criticar la heterosexualidad como régimen político y hacer una apuesta por la amistad, que es una forma de relación mucho menos jerárquica.

La amistad entre mujeres era algo sobre lo que me apetecía escribir desde hacía tiempo porque considero que no hay suficientes historias sobre mujeres que se quieren y se cuidan entre ellas.

De hecho le has dedicado el libro a tus amigas. ¿Por qué? ¿Qué significa para ti la palabra amiga?


Mis amigas son mi hogar. Para mí, una amiga es alguien con quien compartes momentos, a quien cuidas y te cuida, con quien puedes ser vulnerable.


¿Cuáles son los cuerpos malditos?

Todos aquellos cuerpos que no son hombres cis, blancos y de clase privilegiada.

La relación de Alicia con su madre es de las más tormentosas de la historia. Siempre se dice que las niñas son más de los padres. ¿Crees que las hijas juzgan y cargan con una culpa mucho mayor a las madres que a los padres?


Creo que en general, castigamos más a las madres. El discurso patriarcal hacia ellas es terrible; no solo la maternidad tiene que ser el objetivo vital de toda mujer, sino que además debe ser una maternidad muy concreta: incondicional, entregada, dispuesta a sacrificarlo todo. El mínimo desliz ya te pone en el saco de las “malas madres”. Las hijas también hemos interiorizado este discurso, pero es algo que está en todas partes.


Más que talento, lo que se necesita para escribir (o para dedicarse a cualquier tipo de creación artística) son condiciones materiales. Si tienes una jornada de cuarenta horas semanales, difícilmente vas a poder escribir nada.

La sororidad también juego un papel importante en el libro y se da a entender que es algo que hay que trabajar. ¿Crees que también debería aplicarse en la relación con nuestras madres?

Desde luego. Se hace mucho hincapié en que los hijos son individuos autónomos que no pertenecen a sus progenitores y muy poco en que las también tienen necesidades, deseos y ambiciones fuera de la maternidad. Creo que ser adulta tiene mucho que ver con cómo percibes a tu madre.


Es habitual que los hombres hablen de cómo vivieron su despertar sexual acompañados de otros hombres: relatos de amigos que se masturban juntos viendo porno sin que ello suponga mayor problema. En el libro, Ane y Alicia descubren juntas su sexualidad masturbándose la una a la otra. ¿Las mujeres también participan de este despertar sexual conjunto y se nos ha omitido del relato? ¿O es que nuestra manera de acceder a la sexualidad es más íntima, más privada?


No me atrevo a decir que las mujeres en general despertamos sexualmente con nuestras amigas, pero sí que nuestra sexualidad, tanto de niñas como de adultas, es algo que debemos limitar al ámbito privado, porque sino lo que eres es una puta. Ese sigue siendo el mandato patriarcal.


Es muy interesante el recurso que utilizas para explicar conceptos feministas que forman parte de nuestra cultura patriarcal y de la violencia que sufren las mujeres (Body-shaming, body-monitoring, self-objectification). En lugar de dejar que el lector vea la situación y lo nombre has preferido explicarlo en el pie de página. ¿Es una forma de denunciar que este tipo de violencias ocurren sin darnos cuenta?

Al acabar el primer borrador, tuve dudas con respecto a las notas a pie de página, la novela puede prescindir de ellas sin que esto afecte a la historia. Decidí dejarlas porque mi objetivo era nombrar estas violencias normalizadas e invisibilizadas. Creo que nombrar es el primer paso para poder intervenir sobre algo.