¿Qué significa para ti la palabra CONFINAMIENTO?



Para mí, es aprender a acostumbrarte a que te cambie el estado de ánimo de un extremo a otro constantemente y sin previo aviso. Y también una mezcla de madurez y niñez, porque aun entendiendo que es algo necesario no puedo parar de preguntarme: ¿hemos acabado ya? ¿y ahora?


Claudia, 26 años


El confinamiento está siendo como un revés bien fuerte que te revuelve por dentro. Es sentirse triste, aburrida, preocupada, desmoralizada, serena, optimista, negativa, estúpida, desesperada, fuerte, desconocida, sensible, diferente, melosa, ñoña y cansada en un mismo día.


Ana, 32 años


Es tener que pensar por dónde has pasado, qué has tocado, que has traído. Sobre todo no tener que volver a salir en días. Haber aprovechado bien la salida. Yo en mi casa tengo un montón de cosas que puedo hacer. Algunas más divertidas, otras más aburridas pero que me darán satisfacción una vez hechas. Todas estas cosas se pueden hacer sin límite de tiempo ni una hora fija para empezar o terminar. A mí no me cuesta quedarme en casa.


Paz, 64 años

El confinamiento consiste en repensar los cuidados y reafirmarnos en que perder el tiempo es maravilloso y un privilegio al alcance de pocos. Es poner entre paréntesis la rutina capitalista y dar un espacio a la escucha. Me pregunto qué ocurrirá cuando volvamos a la supuesta normalidad y no queramos regresar a la mugre que arrastrábamos.

Helena, 26 años


Para mí, que sigo trabajando fuera de casa (trabajo en la administración de un hospital), el confinamiento es un estado más mental que físico. Es el no tener la capacidad de decidir qué hacer en cada momento. Pero el poder de adaptación es básico para superar cualquier obstáculo, y para ello solo necesitamos sacar la parte positiva de cada situación adversa... que siempre la hay.


Esther, 54 años


El confinamiento para mí es cuando obligas a alguien a que se quede en un sitio bajo vigilancia, para que no pueda escaparse o algo así. Aunque tampoco lo estoy pasando tan mal, creo que deberíamos hacer caso y quedarnos todos en casa para ayudar a mejorar la situación. Echo de menos quedar con mis amigos, poder salir, ir a fútbol y todo eso, y en el fondo echo de menos las clases. Nunca pensé que lo diría.


Marina, 13 años


He sentido miedo y angustia, no por mí, que vivo en un espacio seguro y agradable, sino por la cantidad de personas para la que estar en casa no lo es. También siento pertenencia y una especie de idiosincrasia que marcará generaciones y (me gusta pensar) nos unirá. He dejado los retos, el ejercicio y el bombardeo tecnológico, y he vuelto a los libros, a la calma y a parar.

Silvia, 29 años


El confinamiento está siendo un desafío. A mí misma, a mi forma de llevar y entender la vida y a mi propia rutina, a los pilares en los que basaba el día a día y a lo que consideraba importante. Ha sido un “parón” en muchos aspectos. Pero a la vez está siendo un reto anímico, en el que muchas cosas que consideraba seguras ya no lo son y a las que me tocará enfrentarme con cautela y una nueva mirada.


Estefanía, 29 años


Yo creo que el confinamiento es quedarse en casa para no contagiarte y ayudar a los demás a no contagiarse. No lo estoy pasando mal porque tengo un jardín al que puedo salir y no estoy encerrada.


Olivia, 10 años


Con el ritmo de vida que llevamos, estar un rato en casa es genial, pero en un confinamiento la cosa cambia; te falta la libertad para salir y entrar cuándo y cómo quieras. Cuando voy a trabajar al supermercado todo parece irrreal: calles vacías y gente que aunque está fuera, en su mente sigue confinada. Nadie habla y todo está en silencio. Nuestra cárcel es nuestro hogar con todas nuestras cosas, por tanto esto es muy llevadero. Aún así, cuento los días para que acabe.


Carmen, 50 años