Rombo: "Tener un grupo de música con tus amigas es la hostia, ojalá todas las chicas se animaran"

Berta Gómez Santo Tomás

Fotografía de Irene Royo

Cuatro años después del lanzamiento de su primer disco, Rombo vuelve el 3 de mayo con Clara Montse Núria. Un grupo de amigas que cantan sobre los inicios y los finales, y que en este nuevo álbum nos dejan asomarnos un poquito al universo desde el que crean. Hoy hablamos con ellas.


Todo lo que se ha publicado sobre vosotras parece empezar con frases similares: “Érase una vez cuatro amigas que se juntaron para tocar en Barcelona y así nació Rombo”. Queremos saber más detalles. ¿Cómo fue el comienzo de esta historia?

Bueno, en realidad no éramos amigas íntimas, éramos más o menos conocidas. Detalles. Coincidimos en una fiesta de cumpleaños del ahora ex novio de Núria, Ignasi, con nuestros respectivos novios de entonces, que eran todos amigos. O sea, que podemos decir que nos unieron nuestros ex novios. Es así.

Y ahora mismo, ¿qué lugar ocupa Rombo en vuestras vidas? ¿Cuánto tiempo le dedicáis?


Depende del momento creativo en el que estemos. No es lo mismo estar haciendo canciones, preparando la grabación del disco, o ensayando el directo. En general, la idea sería ensayar una vez por semana, aunque no siempre se consigue. En la actualidad, como nos estamos preparando para los conciertos de presentación del disco, nos hemos puesto un poco más las pilas y hacemos más ensayos intensivos. Aunque a nivel emocional, Rombo ocupa un espacio muy grande en nuestras vidas, en nuestro día a día, mucho más allá de la música.

Pero ahora estamos en un punto en que la relación que tenemos es tan bonita, que la confianza que nos tenemos, la facilidad para decirnos las cosas y sobre todo el conocemos tanto, hace que todo sea muy fácil a la hora de comunicarnos y crear.

Más allá de motivos personales, ¿cómo os condiciona el contexto de precariedad laboral que vivimos?

La gran mayoría de grupos de música son deficitarios. Conseguir cubrir gastos de grabación, pagar local de ensayo, desplazamientos a conciertos, aparcamientos, alquiler de furgo, etc., ya es un éxito. De vez en cuando, cuando cobramos al momento un concierto, nos venimos un poco arriba y dividimos la pasta al momento, pero nos da para la noche y poco más. Pero ojalá ganáramos algo de dinero, teniendo en cuenta que otra gente sí lo hace (locales, festivales, eventos...) gracias a que gente como nosotras hace música.

A juzgar por vuestras redes os gusta poco auto definiros, pero nos atrevemos a decir que “Grupo de amigas” es una de las pocas etiquetas que con las que os sentís a gusto. ¿Estáis de acuerdo? ¿Qué significa esto a la hora de hacer música?

Sí, es lo que nos define más, realmente. Al principio no éramos un grupo de amigas como tal, pero a medida que ha pasado el tiempo nos hemos convertido en amigas, casi hermanas. La manera de “hacer música” ha sido más o menos siempre la misma: Clara nos envía una letra y una melodía y luego en el local creamos el resto, la canción crece o se define. Pero ahora estamos en un punto en que la relación que tenemos es tan bonita, que la confianza que nos tenemos, la facilidad para decirnos las cosas y sobre todo el conocemos tanto, hace que todo sea muy fácil a la hora de comunicarnos y crear.

CLARA MONTSE NÚRIA, así os llamáis y se llamará el nuevo disco que sacáis mañana. ¿Es un homenaje a lo mucho que os gustan vuestros nombres?


Jajajaja, un poco. No, es broma. El título del disco se decidió por accidente. Íbamos a ponerle Torreblanca, como la última canción del disco, pero no nos acababa de gustar… ¡parecíamos un grupo demasiado serio y profesional! Entonces a David, nuestro productor, se le ocurrió lo de nuestros nombres. Así, tan sencillo. Aunque lo dijo un poco en broma nos encantó la idea. Es como si fuera un títulas novias de nuestro primer disco se llama Rombo- pero de otra manera. Bueno, y también bromeamos con lo de que es una especie de auto homenaje, ¿por qué no? Un cuidarse y querernos entre nosotras.


Se relacionaba directamente nuestra vida privada con el hecho de que estuviéramos tocando y haciendo muchos conciertos. O sea: no teníamos ninguna aptitud, solo eramos las novias de o nos habíamos follado a tal. Fue muy desagradable.

En el disco anterior había canciones sobre relaciones de pareja, mujeres que hacían lo que les daba la gana y feminismo. En Claror, vuestra primera canción del nuevo trabajo, parece que algo acaba mientras otra cosa empieza. ¿Sobré qué irá este disco?


El disco no está está concebido como un todo, ni está premeditado. Las canciones salen de forma espontánea, un poco como si fuera un diario sentimental. Que aunque sea solo una quien escribe las canciones, se alimenta de lo que vivimos, lo que nos contamos y lo que nos pasa a las tres. Sí, hay canciones sobre el amor y el desamor, sobre los inicios y los finales y en general, sobre lo que nos ha preocupado o nos preocupa en un momento determinado.


Vuestros dos largos están producidos por David Rodríguez. ¿Cómo os ha ayudado su experiencia en el proceso?


A diferencia del primer disco, en este podemos decir que David se ha convertido en una Rombo más. Al irse la batería original del grupo, nos quedamos huérfanas de percusión y David tiró del carro: nos propuso bases rítmicas para que pudiéramos practicar en los ensayos. Son las que finalmente se pueden escuchar en el disco. Por otro lado, contar de nuevo con el talento de David ha definido el sonido del disco e incluso ha mejorado algunas canciones. Tiene ideas brillantes, como por ejemplo cambiar la estructura de alguna canción, meter un grito, introducir una nota en un momento clave… detalles que hacen que una canción se transforme y sea más emocionante.


Lleváis varios años tocando en salas de Barcelona y, queráis o no, el hecho de ser mujeres aún os convierte en una excepción. ¿Os habéis sentido cuestionadas por comentarios machistas?


Ha habido ocasiones puntuales donde nos hemos sentido cuestionadas. Por ejemplo: en los comentarios de una entrevista que nos hizo una revista digital de música independiente, hubo una serie de comentarios anónimos muy machistas. Se relacionaba directamente nuestra vida privada con el hecho de que estuviéramos tocando y haciendo muchos conciertos. O sea: no teníamos ninguna aptitud, solo eramos las novias deo nos habíamos follado a tal. Fue muy desagradable. También alguna vez se nos ha tratado con cierto paternalismo por parte, especialmente, de técnicos de sonido, que te dicen directamente: ¡no te preocupes!, ¡esto ya lo hago yo!, cuando ven que tardas más de 15 segundos en desenrollar un cable. Ellos siempre saben más. De hecho, solo en una ocasión, tuvimos una técnica y buáh, nos encantó. Era la caña. Siempre nos acordamos de ella.


“No sabemos cuál es será nuestro futuro, ni nos importa” se puede leer en vuestro Instagram, así que no vamos a preguntaros por expectativas de cara al nuevo disco. Pero puestas a imaginar, ¿sería un sueño para vosotras que Rombo alcanzara la fama (es decir, tocar en grandes escenarios, ser las número uno de los 40 principales o hacer una canción con Bad Bunny)? ¿O mejor dejar esto en un hobby?


No tenemos aspiraciones tan ambiciosas, pero vaya, si nos llama Rosalía, estaríamos encantadas de hacer una colaboración con ella. No, en serio, no nos podemos quejar. Rombo empezó como una broma y mira, ahora respondemos entrevistas. La verdad es que estamos muy contentas de cómo nos han ido y nos van las cosas. Es más, solo el hecho de tener un grupo de música con tus amigas ya es la hostia. Ojalá todas las chicas se animaran a tener el suyo.