Seis recomendaciones para celebrar la amistad entre mujeres

Berta Gómez Santo Tomás / Anabel Alcázar Llamas

Como contó en la Fronde. Lucía Baskaran tras la publicación de su última novela, "no hay suficientes historias sobre mujeres que se quieren y se cuidan entre ellas". Y sin embargo, que no abunden en el cine, la literatura o la televisión no significa que no existan -como todas podemos constatar- sino que se invisivilizan porque no interesan. Recuperemos nuestras historias de amistad, y sobre todo, sigamos contando lo mucho que nos queremos y nos cuidamos entre nosotras como una forma de rebeldía. Aquí unos pocos ejemplos.

Entre amigas. Correspondencia entre Hannah Arendt y Mary McCarthy 1949-1975

Hannad Arendt y Mary McCarthy_Lumen

La cartas que se mandaron dos de las mujeres más inteligentes y lúcidas del s. XX durante 25 años fueron publicadas en nuestro país en 2016. Sigue mereciendo la pena leerlas porque en este intercambio epistolar se dibuja una radiografía de la historia de la segunda mitad del siglo pasado. Y a la vez, Arendt y MacCarthy se describen a sí mismas con sus propias palabras, aunque no lo hacen de forma deliberada, sino a través de discusiones sobre el alcance del fascismo, la moral individual y el sentido común. El respeto que sentían la una por la otra queda plasmado en los comentarios a los manuscritos que se mandan de manera recíproca. Pero sigue mereciendo la pena leerlas, sobre todo, porque Hannah Arendt y Mary McCarthy fueron buenas amigas.

Mujeres cotilleando en la colina. Tarde de verano. Skagen

Michael Ancher_1879


Michael Ancher fue un pintor realista danés con un gran talento para representar escenas cotidianas, así como con una misoginia inherente a lo que era ser un señor en el siglo XIX. El título de este cuadro habla por sí solo. Sin embargo, nosotras lo pasamos por alto porque, cotilleos aparte, nos sentimos muy identificadas con esta escena. Un grupo de mujeres descansando tranquilas después de un día de trabajo y poniéndose al día: una de ellas charla abrazando con cariño a su amiga, que está entretenida en hacer un par de calcetines, mientras el resto la escucha o se distrae con los barcos al pasar. Si os fijáis, la mujer que está de pie sostiene uno de los calcetines ya terminados. ¿Será un regalo? Ojalá pudiésemos acabar todos los días cotilleando un ratito con las amigas.

Wannabe

Spice Girls

“Si quieres ser mi amante tendrás que llevarte bien con mis amigas. Haz que dure para siempre, porque la amistad nunca acaba”. Hemos oído tantas y tantas veces este estribillo en Wannabe que ya no reparamos en lo importante que fue: la girl band con más fans del momento cantando sobre la amistad, justo cuando parecía que todas las canciones del mundo iban de amor. Y sí, las Spice también tenían ganas de encontrar novio, pero con condiciones: mis amigas primero. Yendo un poco más lejos, en 2016 la organización feminista The Global Goals celebró el 20 aniversario del tema con una versión donde las mujeres ya no buscaban pareja, sino igualdad salarial, oportunidades educativas para las niñas y el fin de la violencia contra nosotras.


Magnolias de acero

Herbert Ross


Esta película de 1990 se adelantó a Thelma y Louise (que saldría en cines un año después) retratando la amistad entre mujeres. Un grupo de señoras de Louisiana que se cuentan sus penas y alegrías en un salón de belleza de barrio, mientras se hacen las uñas, se ponen mechas o simplemente se acompañan. Mujeres muy diferentes entre sí, que lo que comparten es estar rodeadas de señores rematadamente inútiles y molestos, algo que ellas llevan con elegancia y mucho saber estar. No queremos hacer spoilers (si eso es posible con una película que está a punto de cumplir treinta años) pero cuando M'Lynn se queda sola ante el peor momento de su vida, son sus amigas las que están ahí para levantarla. Un dramón de los que le gustan a tu madre, y por ende, a nosotras.


Girls

HBO

En 2012, la cadena HBO apostó por Lena Dunham cuando solo tenía 26 años. Y así se convirtió en la protagonista, guionista, productora e incluso, en muchas ocasiones, directora de Girls: una serie de seis temporadas que narra la vida de cuatro mujeres jóvenes neoyorquinas. Pero esto no iba a ser Sexo en Nueva York ni por asomo. Mientras Dunham nos hace odiarla y quererla sin parar -lo mismo ocurre con sus amigas malcriadas- se relata una historia de amistad femenina nada dulcificada. Quizá cuando vemos ahora Girls ya no nos parece una serie transgresora o provocativa -como la misma Dunham la describió-, pero no podemos negar tampoco que, su momento, se ganó la etiqueta de producto generacional: por fin cuerpos con michelines, celulitis y pelos sin esconder, por fin sexo desagradable e incómodo de ver, por fin prácticamente todo salía mal, por fin un poco de normalidad en pantalla. Y un también merece un aplauso el tercer capítulo de su última temporada, en el que Lena Dunham sintetiza los clichés que encubren los mecanismos de la cultura de la violación: una joven escritora acude a casa de un novelista respetado para desmantelar si son ciertas las acusaciones de abuso sexual que dos universitarias han hecho sobre él. Nuestra desconfianza inicial acaba convirtiéndose en compasión por un hombre solitario, que justifica su misoginia apelando que las jóvenes estaban locas por su atención. A continuación ocurre, tras las justas adulaciones hacia la joven, y con nuestras expectativas vencidas: el novelista saca su pene y le pide que se lo acaricie. Gracias por lo que mostraste, Girls.

Nubosidad variable

Carmen Martín Gaite_Anagrama

Carmen Martín Gaite, esa gran desconocida en las cátedras de literatura (y sino que se lo pregunten a la UNED, que ni siquiera la incluye en su temario a pesar de haber ganado en 1984 el Premio Nacional de las Letras por el conjunto de su obra) es una de las grandes joyas de nuestra narrativa. Esta novela nos cuenta la historia de dos amigas que se separan al inicio de la edad adulta. La casualidad las vuelve a reunir después de 30 años, y ambas comienzan a escribirse unas cartas que nunca llegarán a enviar. A través de la escritura de Sofía y Mariana y con la excelencia de Martín Gaite, que cambia y fluye de registro con la delicadeza y la veracidad de un libro escrito a cuatro manos, recorreremos la historia de sus vidas, de sus fracasos y de sus soledades. Y lo más importante de todo: la historia de una amistad que no estaba destinada a terminar.