Sophia Pega - la Fronde. curator

Sophia Pega es diseñadora, pintora y hace fotografías. Ha trabajado diseñando preciosos papeles pintados y colabora con marcas de moda, escaparatistas y diseñadores de interiores. Por eso ella se define como artista visual: las etiquetas se le quedan pequeñas.


Creció rodeada de naturaleza en una masía alejada del resto del mundo en Menorca, con el bosque como su terreno de juego. “Crecí en una casa muy libre en la que eramos seis hermanos, con mi padre y mis dos madres. Eran muy tranquilos y tenían mucho trabajo en la casa, por lo que nos dejaban fluir.”



“La creatividad fue una parte muy importante en mi infancia. Mi madre era pintora y pasábamos muchísimo tiempo pintando juntas y haciendo juegos.”



Pinta para aferrarse a los recuerdos de una infancia que se antoja mágica. “Para mí, la pintura es una forma de atrapar recuerdos. Hace un tiempo tuve una necesidad muy fuerte de volver a atrás y recordar mi niñez; sentía mucha nostalgia de esa época tan idealizada, pero creo que es algo que ya he sanado. Ahora tengo la necesidad de vivir la casa familiar desde el presente y de eso se nutre mi trabajo. Lo siento como algo liberador.”



En su obra el tiempo parece haberse detenido, flotando en espacios indeterminados. Sin embargo, ese espacio tiene textura y huele a miel: “Cuando estoy en Menorca la naturaleza toma un papel protagonista en mi trabajo. Me da muchos recursos para inspirarme que no encuentro en mi piso de Barcelona: recoger limones, flores, dar de comer a las gallinas. El campo está muy vivo y me da la posibilidad de jugar.”


Sophia es una artista que experimenta con el espacio y que ha encontrado en el bodegón su mejor escenario. “Asocio momentos y emociones a objetos concretos, por lo que cuando los junto creo una imagen más abierta de un momento de mi vida. Son bodegones de recuerdos.



“La casa familiar tiene muchos años; hay habitaciones repletas de objetos viejos y otras vacías. Es un espacio muy grande para explorar, ecléctico, y cuando voy siempre me gusta recorrer las habitaciones, me voy encontrando con objetos que no había visto nunca...”



A veces, todo empieza con las fotos: “Tengo un gran archivo fotográfico de todo lo que me rodea. La mayoría son fotos de objetos y en determinados momentos vuelvo a ellas.” Así han ido naciendo sus últimos trabajos, mientras pasaba tiempo en la casa familiar en Menorca, rehaciendo su estudio: “Vacié toda la habitación, la volví a llenar de muebles y objetos que encontré por la casa y empecé a hacer bodegones que me sirvieron de punto de partida para las pinturas.”



El universo de Sophia es un canto a los detalles de una existencia dulce, en la que están presentes los cinco sentidos. “Nuestra vida está compuesta de momentos pequeñitos que están siempre en el presente. Cuidar lo que es cotidiano hace que lo vivamos más.”


En sus bodegones hay conchas, lámparas, anillos y velas. También limones, romero y jabón; representaciones de una sensación que se escapa o un recuerdo nítido a través de olores, formas y figuras que configuran una vida.



“A la hora de seleccionar lo que tengo en casa, lo hago desde un punto de vista emocional. Me gusta dotar de personalidad a las cosas por las que me rodeo, ir a por eucalipto y que luego la casa huela bien, o comer en un plato de cerámica que he hecho yo.”



Su estilo es sencillo, como las cosas que le hacen feliz. El color se reparte en bloques que transmiten la emoción pura; la perspectiva remite a los juegos cubistas y la escenografía encaja en la memoria. Porque de ahí nace su obra y hacia allí se dirige.




*Sophia Pega*